nota de prensa

Tito Inchaurralde "El dinero y la decoración"

del 4 al 29 de junio de 2002

"EL DINERO Y LA DECORACIÓN" es el título de la exposición de TITO INCHAURRALDE en LA XINA A.R.T.

La exposición reúne, tras su irónico título, un conjunto de trabajos pictóricos donde la aparición de lo que podríamos llamar "épica de la cotidianidad" es una constante. A diferencia de anteriores muestras del artista, donde había menudeado el diálogo entre los objetos tridimensionales y la pintura, o habían aparecido creaciones infográficas, es esta una suerte de -casi provocativo- regreso a la esencia del medio, "agravado", aún, voluntariamente, con la búsqueda de una suerte de hilo conductor temático (vistas hogareñas, presencia constante de una misma figura femenina) que pudiera conferir "unidad" a unos resultados que, obviamente, no la necesitan, ni la han necesitado, ni en lo estético ni en lo discursivo, en la trayectoria del artista.

Pero, consciente de que ése es ahora el peaje a abonar a lo anecdótico o a lo decorativo si se desea ir a juego con el título, INCHAURRALDE va más allá: tanto, que la propia distorsión o extenuación de un decorativismo siempre más nominal que real, nos instala en un ámbito cotidiano raro, desconocido, casi amenazador, donde la actividad humana se reviste, entonces, de heroísmo y épica.
El extrañamiento, la rareza y hasta la amenaza de revuelta habitan bajo el sofá, tras aquel lienzo, se dibujan sobre el polvo acumulado en el parqué, se instalan lentamente en los anaqueles de un hogar tan precisamente cartografiado, ordenado y controlado como un mundo exterior no menos convertido, ya, en "hogar" por otros singulares intendentes, amos de llaves y de casa.

Autor de una obra mordaz y crítica, en lo técnico de elaborada ejecución, TITO INCHAURRALDE se sirve de esa suerte de paralelismos y metáforas visuales para brindarnos una reflexión profunda (las nuevas "vánitas", los nuevos martirologios) desde lo en apariencia banal, mucho más certera cuanto más carga las tintas, paradójicamente, en los polos de la superficialidad extrema: allí donde habitan los alardes más estandarizados y teatralizados de la posesión, el adorno y los pasajes más fugaces de la estética de magacín.