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exposición
 
Luis Cadarso / cosas de Pepe Rufles, que se convirtió americano
del 11 de enero al 12 de febrero de 2005
 
     
    En las frondas sondas gimen indios,
y mis padres lloran sin mí.
Entre avenidas de higueras y rascacielos
de flores me he perdido, y no estoy.
(P.R.)
     
   

"COSAS DE PEPE RUFLES , QUE SE CONVIRTIÓ AMERICANO" es el título de la exposición de LUIS CADARSO en LA XINA A.R.T.

La muestra contiene una selección de trabajos recientes del artista y, también, piezas más lejanas en el tiempo que CADARSO considera agrupables en base a una supuesta e irónica "americanidad" ("norteamericanidad" para ser más exactos) de los conceptos que las transitan y confieren una unidad que va más allá de estrictos parecidos formales. Esta "americanidad", prendida con los alfileres del sarcasmo y la crítica, ironiza acerca de aspectos formales o de formato y, lo que es más importante, en el terreno de unas ideas que frecuentemente tienen que ver con la crónica de sucesos internacional y el devenir de una sociedad contemporánea sobre la que siempre se proyecta la sombra "tutelar" estadounidense. Varios son los problemas que ha planteado a su autor la selección de los trabajos, pues, si bien los más recientes han surgido con la premeditación propia de quien quiere otorgar un sesgo concreto a un grupo de obras a exhibir, el reconocimiento de que entre la producción pasada se había instalado un germen que ahora será "leitmotiv" es algo inquietante y que incomoda. Ello pone de manifiesto hasta qué punto somos "víctimas" discursivas de nuestro propio discurso y cómo éste, a su vez, se halla condicionado y mediatizado por un entorno no menos regido por las reglas de la superabundancia comunicativa y la presión que sobre todo ello ejercen los "mass media", la publicidad y las modas. Superado ese hecho traumático, que impide toda "tabula rasa" o punto cero de inocencia desde la que levantar sin complejo de culpa y con independencia   todo proyecto lingüístico (o sea plástico), LUIS CADARSO ha construido una ficción a su medida que atribuye a (su) otro yo -Pepe Rufles-  la autoría de las obras.

Una ficción hecha de una amalgama de retazos "kitsch", de pintura "clásica", de una fusión de conceptos escultóricos -del modelado tradicional al objeto encontrado manipulado o a la construcción con materiales modestos como el chicle o la plastilina- o de la inclusión de algún curioso video donde CADARSO explota las posibilidades "mágicas"   (a la manera de un Chomón degenerado) del medio, en especial las técnicas de animación.

Pero la de Pepe Rufles, como señala el artista, "no es una historia cerrada, lineal, biográfica: está plagada de accidentes, de "cosas", de islotes, que pueden hacer que   cada espectador se forje su relato, seguramente diferente al del vecino"; una historia, pues, posiblemente tan contradictoria como la vida misma y nuestro deambular, vital y artístico,   por ella.