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exposición
 
Cruz Rivacoba / Gaudeix del trajecte / del 12 de enero al 11 de febrero de 2006


"GAUDEIX DEL TRAJECTE" es el título de la exposición que CRUZ RIVACOBA presenta en LA XINA A.R.T.

Eugène Delacroix, pintor francés de pincelada tan rotunda como, a veces, literaria, afirmó en su día que nada le disgustaba tanto como el hecho de viajar, lo que sí realmente le placía era "estar en otro sitio". Arundati Roy, escritora hindú de prosa tan sabia y sencilla como, a la vez, exuberante y colorista, sostiene y prefiere todo lo contrario. Así lo adivinamos en este fragmento de su novela El Dios de las pequeñas cosas : "Les gustaba tanto a las niñas andar por el nuevo camino que serpenteaba junto al río que una tarde ambas se vieron sorprendidas por su propia risa al caer en la cuenta de que no sabían si iban o volvían".

Cruz Rivacoba, pintora riojana de difícil y compleja adjetivación, se posiciona, ya desde el título de la muestra, con la narradora india en una primera de sus múltiples y felices posibles coincidencias. Tal como nos han recordado desde humildes poetas a grandes timoneles hay muchas formas de trazar un camino. Cada ser humano traza el suyo de una manera particular y única, como si de una creación artística se tratara. Cruz Rivacoba obtiene del suyo una obra que hace de una serie de elementos plásticos sencillos un todo íntegro, abierto y generoso.

La voluntad de recorrer la existencia ensamblando acontecimientos y otorgando unidad al conjunto a través de lo vivido florece y fructifica en una pintura que consigue la armonía del conjunto a través de la meticulosidad en las partes y de la observación del detalle. En su trabajo palpamos siempre un valiente intento por trascender lo cotidiano, una voluntad de sacar el máximo partido de los "básicos", tanto a nivel formal como matérico, para explorar otras formas de explicar un calidoscópico mundo de diversidad y de abundancia.

  Un mundo que es, en palabras de la artista "metáfora de mi cotidianeidad, la mía particular que siempre ha estado ceñida a un entorno limitado del que he tenido que sacar partido a través de la voluntad de transformar mi vida de cada día y a mí misma". Pintar se convierte a veces en un compromiso vital que se traduce como existir independientemente de las limitaciones y abrir fronteras al alma, disfrutando del trayecto.