a
exposición
 
David Tarancón / ¡Ea! / del 4 de mayo al 3 de junio de 2006
“¡Ea!” es el título de la nueva exposición que David Tarancón presenta en La Xina A.R.T..

En la vida de todo hombre llega un momento en el que se tiene la necesidad inexplicable de volver a los propios orígenes. Para unos este instante comporta una inquietud casi física, una urgencia existencial, para otros invita al placer de disfrutar de los anaqueles menos frecuentados de la memoria. Algunos los buscan (y encuentran) en su infancia, otros creen que están en un paraíso perdido, incluso algunos dicen que se halla en un pequeño punto a punto de explotar. Otros, sin embargo, los identifican con un pequeño puñado de islas.
Uno de los entrañables personajes del film de Gabrielle salvadores “Mediterráneo” le dice a otro, sabedores ambos de que el destino o la fatalidad les ha llevado a una isla perdida en medio del Egeo: –De una forma u otra, todos venimos de aquí. En ese pequeño mundo que es una isla, familiar y, a su vez, remota como las de Gauguin o Stevenson, los personajes de la película representaran, una vez más, de forma mágica e inevitable, los dramas y las comedias que autores griegos escribieron miles de años atrás.
Chesterton dijo que únicamente son tres los temas verdaderamente importantes sobre los cuales se pueda hablar (o escribir): el sexo, la muerte y el cricket. Fanatismos irónico-deportivos aparte, los dos primeros poseen grado de antonomasia. Así pueden corroborarlo tanto la literatura religiosa como la pintura pagana, los gravados bíblicos de Doré o, muy especialmente, “Las metamorfosis” de Ovidio.
La relectura de los versos del poeta latino, quien, a su vez, la hacía de los clásicos griegos, es el punto de partida de la obra reciente de David Tarancón. Los paradigmáticos personajes de los quince libros son utilizados a la manera de los músicos de jazz cuando interpretan un standard. Éste es algo más que un pretexto cualquiera a partir del cual se improvisa. Es un lugar común, un recuerdo colectivo que cada uno recupera desde la particular óptica de su alma y de su memoria.
¡Ea!, título que remite a las interjecciones que utilizan los dioses antes de iniciar sus sentencias (así como, casualmente, a anteriores producciones de carácter más flamenco del pintor) representa un giro en la creación artística de David Tarancón. De una ubérrima iconografía de motivos múltiples y laberínticos, que recordaba al universo de Eicher o a los barrocos relieves eróticos de los frisos de los templos de la India, pasa auna recreación casi elemental de personajes mitológicos, muchas veces basándose en imágenes mucho más actuales y prosaicas (revistas, anuncios, portadas de discos).
Con precisa economía de trazo y la rara coloración de las telas de colchones que sirven de fondo (un nexo con piezas anteriores), David Tarancón utiliza la sorprendente superficie que son las sandalias hawaianas par pintar, de forma lúcida y lúdica, su particular retorno a los orígenes. Entre mitos luminosos y dioses oscuros, gocemos de su juego, no del todo inocente, pariente, en cierta medida, del que Julio Cortázar nos proponía en el exquisito cuento “La isla a mediodía”.