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exposición
 
José Antonio Troya / En otro lugar / del 23 de marzo al 29 de abril de 2006


“EN OTRO LUGAR” es el título de la nueva exposición que JOSÉ ANTONIO TROYA presenta en La Xina A.R.T.

“El que llega a Tecla poco ve de la ciudad, detrás de las empalizadas de tablas, las defensas de arpillera, los andamios, los armazones metálicos, los puentes de madera colgados de cables o sostenidos por caballetes, las escaleras de mano, los terlices. A la pregunta: ¿Por qué se hace tan larga la construcción de Tecla?, los habitantes, sin dejar de levantar cubos, de bajar plomadas, de mover de arriba abajo largas brochas responden: Para que no empiece la destrucción. E interrogados sobre si temen que apenas quitados los andamios la ciudad empiece a resquebrajarse y caiga en pedazos, añaden deprisa, en voz baja: No sólo la ciudad.
Si insatisfecho con la respuesta alguien pega ojo en la rendija de la valla, ve grúas que suben otras grúas, armazones que cubren otros armazones, vigas que apuntalan otras vigas.
-¿Qué sentido tienen vuestras obras? –pregunta-. ¿Cuál es el fin de una ciudad en construcción sino una ciudad? ¿Dónde está el plano que seguís, el proyecto?
-Te lo contaremos apenas termine la jornada; ahora no podemos interrumpir –responden.
El trabajo cesa al atardecer. Cae la noche sobre las obras. Es una noche estrellada.
-Éste es el proyecto –dicen.”

Italo Calvino, Le città invisibili

Cualquiera de las maravillosas ciudades que el escritor italiano ideó para que su paisano Marco Polo las describiera al Kublai Kan sugieren sensaciones parejas a las que emana la obra de José Antonio Troya. Una obra que está llena del misterio fecundo de los lugares y de los objetos. Donde (echando mano de terminología cinematográfica) la economía de movimientos de su cámara y la revelación gradual de los elementos dispares crean un efecto que desborda la realidad de cuanto vemos y nos remite más a lugares mentales (ese otro lugar) que a localizaciones físicas.
Unos lugares semidesnudos cuyo attrezzo elemental, impregnado de (utilizando ahora terminología musical) sonido de garaje, esstá compuesto por cajas de cartón, humo, palos, charcos, latas o telas. Todos ellos dispuestos en perspectivas de frágil equilibrio, sostenidas por extrañas leyes de la gravedad.
Algo nos hace pensar en la segunda ley de la termodinámica: el polisémico principio de entropía. Todo parece tender irreversiblemente al desorden y a la incertidumbre (la entropía es nula cuando la certeza es absoluta, cuando el orden es total). Pero de ese caos esquemático también pude surgir un nuevo orden, un nuevo lugar, una nueva ciudad, como la de Tecla, por donde nuestra mirada pasea como un funambulista lunar o como aquel otro famoso personaje calviniano, también desubicado, fuera de lugar.
Desde ese privilegiado punto de vista del equilibrista arborícola que era el Barón rampante, preparémonos para ver como crece la obra y la ciudad. Contemplémosla abandonándonos en la sensación de llevar toda la vida esperando a que algo suceda y dé un sentido a todo.