exposición
Poemoria
Anxo Baranga, Benxamín Álvarez, Cruz Rivacoba, David Tarancón, Joan Pallarés, José Antonio Troya, Manuel Ruz, Marc Vilallonga, Ramon Suau, Xesco Mercé
del 13 de junio al 13 de julio de 2008
 
A los tres días de fatigoso camino,
los exploradores trajeron nuevas al general:
habían visto, al fin, extraños hombres
al parecer cubiertos con pieles de lobo
que se escurrían entre la niebla y los castaños.

Lucio Anneo Floro
Epítome de la Historia de Tito Livio

2147 años después de que los soldados de la Legión Séptima Gemina, a las órdenes del taimado Quinto Servilio Cepión, penetraran entre las brumas de esta tierra ignota y salvaje, la punta de lanza de otra expedición, mucho más amable en sus propósitos, a lomos de furgoneta se adentra serpenteando entre los bosques y la piedra de este país, antesala sin retorno del fin de la propia Tierra. Aún guiados por pródigos indígenas, las mismas sensaciones que perlaron la frente y erizaron la piel de curtidos legionarios, mezcla indisoluble de atávico temor y efervescente expectación, se adivinan en los ojos atentos de estos modernos pioneros, sabedores de que se internan en un territorio de cuya memoria nunca podrán escapar. Aquellos llamaron a este lugar Gaellecia, estos la llamarán Poemoria .

El cónsul Cepión ha pasado a la historia como general mediocre, artero e hipócrita y, quizás por ello, vencedor. Con ardides de zorro sometió a esta tierra de lobos y resumió su truculenta labor con una celebérrima cita: "Roma no paga a los traidores". Este puñado de palabras ejemplificó, como pocos, el despertar atónito de un pueblo intemporal ante un nuevo amanecer de estridente e incomprensible luminosidad: la Civilización. Los antiguos adoradores de Lugh, regente del universo y rey de los dioses, señor de todas las artes y las ciencias, de la tierra, de los viajes y de la invención, conocieron con esas seis palabras la que sería su nueva lengua, el nombre de su metrópoli, para saber a que amo temer o combatir, y la perfidia sutil de nuevas ciencias, llamadas política y economía.

En estos tiempos de capitalismo salvaje aquí llegan, por fin, los viajeros de La Xina A.R.T. con un morral lleno de súbitas imágenes y rumiadas palabras y otro adrede vacío para llenarlo de experiencias y visiones y luego exprimirlo para que brote, como un viento, la música coloreada de su recuerdo en otros mares menos azules y en otras tierras más blancas.