exposición

Context / Elena Balsiukaite-Brazdziuniene, Greta Grendaite-Vosyliene, Patricija Gilyte, Rolandas Karalius, Tomas Pabedinskas, Donata Purvaneckaite & JUrate Veteikyte, Airida Rekstyte y Laisvyde Salciute y Tadas Vosylius
curators: Kristina Budryte-Genevice, Kotryna Dzilavjan y Arvydas Zalpys
del 9 al 31 de julio y del 10 al 26 de septiembre de 2009

 
 

El año pasado se celebró Kaunas in art: Context, un certamen cultural de gran formato que reunía, en la ciudad lituana, un gran número de exposiciones y actividades artísticas. Buena parte de la responsabilidad del proyecto recaía en la galería Meno parkas . El texto de presentación del festival proclamaba, con envidiable osadía, que la cultura es el motor que dinamiza la evolución de una sociedad, a la vez que ayuda a su comprensión y le da sentido y coherencia. El montaje quería reflejar las tendencias de todas las artes visuales contemporáneas, incluyendo artistas de diferentes edades, procedencias y campos de la creación. El pretexto para poder reunir el mayor número posible de puntos de vista sobre eso que llamamos Arte contemporáneo fue la propia ciudad, el país, la realidad inmediata y, ¿por qué no?, la realidad soñada o deseada. En una palabra: eso que nos rodea y que llamamos contexto.

Una pequeña pero selecta representación de ese interesante y ambicioso programa llega a Barcelona, formando parte de otro gran proyecto asociativo, la Red Europea de Espacios de Creación Contemporánea, Kanîbal'hopox. En La Xina A.R.T. podremos conocer la obra de nueve artistas (mayoritariamente mujeres) que utilizan la fotografía, el video o la instalación para reflexionar sobre temas tan dispares como atractivos: El pasado soviético, la estadística de suicidios, las azarosas relaciones familiares, los grandes y nuevos centros comerciales, la poesía del siglo XIX o la fragilidad de los símbolos arquitectónicos identitarios.

Cuenta la 351ª de Las mil y una noches la historia de los dos que soñaron: Un hombre de El Cairo deja atrás casa y hacienda y se encamina a Isfaján, en busca de un fabuloso tesoro que le ha sido prometido en un sueño. Después de múltiples avatares lo único que encuentra en Persia es una dolorosa paliza y la burla de su carcelero, que se ríe de su desdichada inocencia y credulidad. Él también tiene un sueño recurrente sobre las riquezas que hallará bajo una fuente de un patio de una casa en Egipto, pero nunca ha sido tan iluso como para dejarse guiar por tan descabellada profecía. Pero es justo en esa revelación donde nuestro hombre encuentra la llave de su sueño.

La casa del sueño del carcelero no es otra que la suya y en su jardín, después del reloj de sol y de la higuera, encontrará bajo la fuente, a su vuelta, el tesoro que buscó. Quien sabe si en si en las imágenes que arriban del pequeño y remoto país báltico no encontremos (entre enormes edificios, grafitis urgentes, silencios de iglesias, voces del bosque o embalajes asépticos) un signo familiar o una señal indescifrable que sea la llave de nuestra propia realidad o de nuestro propio deseo.