exposición
Panoramic
Marie-Dominique Bidard, Magali Brien, Claude Clarbius, Laurent Da Ponte, Bernard Fabvre, Elisabeth Krotoff, Henri-Michel Morat, Dominique Nicolas, Marie-Françoise Prost-Manillier, Helga Stüber
del 4 de septiembre al 4 de octubre de 2008
 

"La línea que late entre el cielo y el mar /
es un enorme párpado a punto de abrirse /
para mostrar un desierto a la hora del postre... "
Michel Poiccard
La barrera del idioma y otros relatos

La imagen escogida por el colectivo 4,Barbier para presentar su nueva propuesta, recuerda, vagamente, a una hipnótica pintura de Edward Hopper: "Grupo de gente al sol" (1960). En ella aparecen un puñado dispar de personajes (un hombre calvo, uno excesivamente peinado, una señora con un pañuelo rojo), inadecuadamente vestidos para tal fin y con el semblante serio de las ocasiones especiales. Yacen ordenadamente reclinados sobre tumbonas de playa en una desolada terraza. Se adivina un vínculo tácito entre todos ellos. Parecen esperar algún acontecimiento, alguna señal, puede que algún eclipse. Las sillas vacías de "Panoramic" nos invitan, con el mismo frío magnetismo que el cuadro del artista norteamericano, a sentarnos, a esperar y, sobre todo, junto a desconocidos compañeros de asiento (o quizás de viaje) a contemplar.

    El colectivo francés, en su segunda visita a La Xina A.R.T., reúne bajo el mismo epígrafe que en su muestra precedente, un conjunto de obras que han sido creadas sin acuerdo ni voluntad de unidad explícita. Aún así, los trabajos de cada uno de los artistas parecen estar regidos por una misma aguda percepción sensitiva de lo real, enfocada hacia una tentativa de restitución poética, actual y lúdica de su visión particular del mundo. La instalación global en sí misma (con un espacio reservado, en esta edición, para dos de los artistas del grupo, Clarbous y Bidard ) se cuestiona abiertamente su propia inscripción o pertenencia a las trayectorias artísticas contemporáneas.

Dicho planteamiento constituye un guiño de complicidad, como la que se entabla entre los fortuitos vecinos de asiento en la terraza de un bar, que observan la misma, improvisada y teatral escena callejera. Es, quizás, la misma afinidad que existe entre este grupo de creadores de Nimes y el nuestro, por la doble razón de ser ambos colectivos y de ser   todos artistas, dos tareas arduas, bellas y heroicas en un panorama, aparentemente (sólo aparentemente, porque hay que saber mirar), tan árido y desolado como lo es el actual o el de los paisajes de Hopper.