exposición
David Tarancón / Un món per pensar
del 20 de mayo al 19 de junio de 2010
 
“…y así te fuiste, gitana,
saltando de cama en cama”
José Mercé


De las diversas suertes de catalogación que pueden padecer los artistas y su obra, desestimando, ya de entrada, las estrictamente vinculadas a parámetros científicos (espacio, tiempo) o económicos (cotización), no sería fácil encontrar la más idónea para encasillar el trabajo de David Tarancón. Podríamos definirlo, por ejemplo, como artista figurativo, aunque, compositivamente, parezca perfectamente abstracto. En toda su producción precedente, la figura, principalmente humana o humanoide, adquiere preponderancia entre el arabesco incierto, hormigueante y absorbentemente espiral de la composición. Sin embargo el dibujo nunca (ni en sus etapas más monocromáticas) se impone de forma clara a un color cada vez más surtido y protagonista.

Si pretendiésemos etiquetarlo por las técnicas que emplea, veríamos que ha utilizado, indistinta y virtuosamente, óleo, rotulador o tijeras de sastre y que lo volumétrico ha ido ganado espacio (valga la obviedad) en sus sucesivas propuestas. Lo hemos ido viendo desde los primeros cuadros acolchados, en las obras sobre cojines silueteados o en las piezas salpicadas por un fabuloso y benigno vudú de alfileres de colores. David Tarancón es un dibujante que traza sus sinuosos frisos sobre blandos objetos tridimensionales y/o un escultor que decora sus creaciones con el trampantojo de una dimensión imposible, a la que sólo puede accederse con unas sandalias mágicas danzando un baile desconocido..

Pero, al mismo tiempo, por su utilización del lenguaje y sus signos y por sus constantes referencias al flamenco o al hip-hop, podríamos decir que es también un poeta y un músico. Los versos que en azarosas tipografías enmarcan sus penúltimos trabajos recuerdan estribillos de una extraña música, mezcla de bulería gaditana y lelilí bereber o remiten a fragmentos de conversaciones cazadas al vuelo en un paseo intercontinental por el barrio del Raval. Todo “Un mundo por pensar”, con el que este artista, veterano en La Xina A.R.T., vuelve a sorprendernos con un montaje singular. Entre colchones y macetas, aparecen extraños personajes de no menos extraño nombre: Camarón, Huojbaba, Avealquitranada, Tontonbola, Anquilopies. Antihéroes de cartón prestos a protagonizar nuevas aventuras.