exposición
Toni Clos i Xesco Mercé / Anatomia comparada
del 24 de marzo al 24 de abril de 2010
 

A diferencia de otras disciplinas artísticas, como la música (y muy especialmente el Jazz), en el mundo de las artes plásticas han sido más bien infrecuentes las obras hechas a más de dos manos. Algunas de éstas han sido de carácter experimental, en el sentido quizás más frívolo del término (ya que éste tendría que ser siempre inherente a cualquier hecho artístico realmente interesante). Tomemos como ejemplo a los cadáveres exquisitos de los surrealistas. Otros casos fueron más una colaboración técnica que otra cosa (con cierta incómoda y puede que injusta jerarquía de autoría). Las incursiones de Picasso o Miró en el territorio de la cerámica, el tapiz o el figurinismo teatral valdrían como muestra. Y, obviamente, tenemos también las excepciones reglamentarias, aventuras de suerte y condición diversa, que van desde la performance al matrimonio: Gilbert & Georges, Tinguely y Niki de Saint-Palle, Christo y señora o los más caseros Arranz Bravo y Bartolozzi.

Según el curioso sentido matemático de los aborígenes australianos, quienes necesitan únicamente tres números para desarrollar dicha ciencia (uno, dos y muchos), el segundo dígito está a medio camino entre la soledad y el infinito. Toni Clos y Xesco Mercé han decidido ocupar este espacio incierto y mágico y formar un dueto para esta exposición en La Xina A.R.T. (un colectivo que ya ha trabajado creativamente como tal en múltiples ocasiones, pero que se estrena en este formato). Los dos artistas coincidieron en el montaje “La Xina Jazz Machine” en 4,barbier de Nîmes, juntamente con los xinos José A. Troya y Manuel Ruz (los nombres de los cuatro formaban el acróstico del título, TXJM). Esta experiencia produjo, con esta música como macgufin, un mural de más de 50 m2, realizado a ocho manos, contando con las dosis de improvisación propias de este estilo pero sobre el standard de un trabajo anterior de dibujo, desarrollado en previa correspondencia informática entre el cuarteto.

Fruto de esa primera coincidencia vuelven a pintar juntos el mural “The Music Boxer” en la Torre Muntadas del Prat, realizado ex professo para una exposición de Toni en dicho espacio y que acabó poéticamente destruido por un incendio. Y, volviendo a tropezar, quiméricamente, en la misma piedra filosofal, ahora nos presentan “Anatomía comparada”. Una propuesta que pretende encontrar sensaciones y soluciones plásticas mezclando más contrastes que afinidades, más discusiones que familiaridades y más fragilidades melódicas que seguridades harmónicas. “Anatomía comparada” encara dos estilos de entender el arte y la vida tan contradictorios como coincidentes, los de dos nuevos amigos que pondrán ritmo en las blancas paredes de La Xina con maracas de nitroglicerina.