exposición

The Xina Jazz Machine /
Toni Clos, Xesco Mercé, Manuel Ruz, José Antonio Troya

del 28 de agosto al 27 de septiembre de 2009

4barbier, Galerie / Vitrine d'art contemporain. Nimes

 

Del siempre sugerente Lucien Verneuil, en su ensayo "Sobre la música y otros tipos de Jazz" (Ed. Impropia-Orsay, 2008), hemos extraído este fragmento para intentar ilustrar, de una manera un tanto musical, el proyecto artístico que los cuatro miembros de La Xina A.R.T. han preparado para los amigos de 4barbier de Nîmes.

"Quizás el rasgo que distingue al Jazz de otros tipos de música contemporáneos no sea, como algunos autores han dejado apuntado, el virtuosismo instrumental. Si bien son innegables las distancias técnicas respecto al Pop o el Rock, no es menos cierto que, ya desde sus orígenes, algunos han atribuido la peculiaridad armónica del Jazz a una cierta torpeza interpretativa (el Ragtime o el Dixieland). Por no entrar (puesto que esto dará, probablemente para otro capítulo) en la sempiterna comparación sobre si la presunta impericia pianística de Thelonius Monk es de algún modo inferior al impecable culteranismo de Keith Jarrett. Para mí el asunto carece de discusión, pero creo que no van por ahí los tiros.

El carácter particularmente distintivo (y que mucho más tarde y de forma marcadamente excepcional copiarían otros estilos) puede que sea la versatilidad de sus formaciones. En el mundo de jazz todo el mundo toca con todo el mundo. Se forman dúos aparentemente incompatibles, tríos que parecen cuartetos, cuartetos que, solamente viendo la carátula del disco, prometen el mismo espectáculo que los miembros del Wild Bunch de Sam Peckinpah auguran en su épico paseo final, quintetos que nunca más se desligarán del adjetivo de míticos o big bands que son lo más parecido al despelote universal. Un músico te hace conocer a otro. Dizzie te presenta a Bird, Bird te presenta a Miles, Miles a Jarrett, Jarrett a DeJohnette, DeJohnette a Lester Bowie y éste te vuelve a presentar a Miles charlando animosamente con el pato Donald.  

No son frecuentes los grupos longevos (con contadas excepciones como los entrañables Modern Jazz Quartet o la Art Ensemble of Chicago, cuyos miembros, de hecho, han tenido siempre proyectos paralelos), a diferencia del mundo del Rock. Citemos simplemente a los Stones o a los innumerables grupos que reaparecen, sexagenarios casi, para realizar sustanciosas y   nostálgicas giras mundiales. Y, por tanto, tampoco existen desgarradoras separaciones (como los Beatles), puesto que en la idiosincrasia del Jazz el cambio es un signo de vida. Esa versatilidad y este espíritu dinámico son, sin duda, también responsables de la facilidad de asimilación y diálogo que posee el Jazz con cualquier otro tipo de variante musical. Si son siempre difusas las fronteras internas entre el Bebop, el Modal o el Cool, mucho más lo son las pretendidas barreras entre el Jazz y la Música Latina, la Clásica, el Rock, el Flamenco o eso que se ha dado en llamas Músicas del mundo.

Las etiquetas y catalogaciones casi siempre son a posteriori y responden más a criterios económicos que a estéticos, pero ¿quién se atreve (si bien este ejemplo pueda parecer excesiva o tramposamente paradigmático) a definir musicalmente al ya citado Bowie?.¿Cómo etiquetar a un artista que pasa (y tan airosamente, por cierto) del Free a la fanfarria arrabalera, del Gospel al Hip Hop y versiona a Satchmo a Sinatra o a Michael Jackson? Esta catalogación se presenta harto dificultosa porque, realmente, a un auténtico músico de Jazz (como, sin duda, lo es Lester) no le importa poseer un estilo o un lenguaje sencillamente diferenciable al de otro. Todos los jazzmen son reconocidos políglotas o cuando menos, conocen el idioma de Babel. Y no recelarán de contrastar su particular concepción interpretativa con la de otros instrumentistas. Porque es en esa fusión, más que en contadas y esporádicas aventuras individuales (como los eternos y divertidos solos de Sonny Rollins) y en ese contraste donde surge la más fecunda de las creaciones musicales.

Al Jazz lo definen todos esos epítetos que han ido apareciendo en este prólogo y que abundan en el carácter colectivo de este tipo de creación artística: Mezcla, contraste, dinamismo, versatilidad, mestizaje, diálogo (además de riesgo, o quizás vértigo), palabras con las que intentaremos dibujar toda la belleza que encierra esta música."