pequeño conflicto vecinal
exposición
Art domèstic
Benxamín Álvarez, David Tarancón, José Antonio Troya, Marc Vilallonga, Toni Clos y Xesco Mercé
del 16 de diciembre de 2010 al 29 de enero de 2011
 
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"Oh, benvinguts, passeu, passeu, / senyor Guernika i en Bodegó,
el Pallaso que ven globus, / la Platja maca i el Pom-de-flors,
...i la Ballarina amb patinet"
J.S. / M.V

Hay quien dice que el hombre empieza a serlo cuando, en vez de perseguir a mamuts y desparasitar a parientes, se pone a fabricar rudimentarias herramientas de indudable utilidad práctica y, a la vez que comienza a dejar la huella de la palma de su mano y delinea siluetas de animales, nunca más tan preciosamente dibujados, en los muros más ocultos de su cueva. Desde entonces, ininterrumpidamente, el hombre ha tenido en su hogar algún tipo de “Arte doméstico”.

Éste nos ha ido llenando la casa, comos los invitados de Sisa, de forma atropellada y desigual. Hemos heredado descoloridas imágenes de mística hagiografía castellana al mismo tiempo que coloristas demostraciones de arte cinegético británico. Hemos colgado reproducciones del arte social políticamente más comprometido al lado de esmaltes, cerámicas y macramés de la más paradigmática banalidad. Nos han regalado el más áspero y embriagador de los aguafuertes y nos hemos comprado la más licuada y bobalicona de las acuarelas.

Los tenemos dentro de casa. Aceptamos resignadamente que presidan, de forma casi irrevocable, nuestra sala de estar o simplemente toleramos que llenen las paredes con una discreción de hilo musical. Podemos otorgarles la importancia del símbolo, que reafirma identidades personales y tribales o relegarlos a la vacuidad de ser un tornasolado placebo contra el horror vacui. Son aparadores luminosos que muestran los tesoros de nuestra memoria o bien esconden cajas fuertes, contadores de la luz o agujeros de sórdido espionaje casero. Todos juntos configuran nuestro museo íntimo y, por tanto, inexplicable.

En torno a todo esto (y más, si cabe), para este sexto montaje colectivo de este fructífero y siempre sorprendente ciclo llamado “El Basar del Xino”, el grupo de artistas que forman La Xina A.R.T. nos han preparado una instalación multidisciplinar en el piso y el sótano de su nuevo espacio, su nievo arsenal de sueños, en la calle de l’Hort de la bomba, en donde ni el tiempo ni el espacio cuentan y en el que, cualquier noche, puede salir el Sol.


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