pequeño conflicto vecinal
exposición
Tito Inchaurralde / Episodios de colores
del 4 de noviembre al 4 de diciembre de 2010
 
img1
img2
img3
img4
img5
img7
img8
“Siempre he creído que la mayoría de cineastas de este país no recibieron sus primeras (y, por ello, fundamentales) lecciones acerca de composición y encuadre ni en las escuelas
ni en los museos. Lo aprendieron mirando las paredes y los techos de las iglesias”
Cossimo Noventa, La vita a domenica pomeriggio
(Una storia sentimentale del cinema italiano)

Es más que probable que
Tito Inchaurralde subscriba con una sonrisa la afirmación de la cita. Este pintor logroñés, nacido en Bilbao (1963) y vecino de Barcelona, fue uno de los artistas fundadores, en la década de los noventa, de La Xina A.R.T., a la que ahora retorna (al mismo tiempo que lo hace al color) con esta, como siempre, valiente propuesta estética. Él mismo nos describe sus “Episodios de colores”, con la misma precisión preciosista de su pincelada: “Lo particular, privado e insignificante, sometido a un lenguaje pictórico que no renuncia a ninguna de las estrategias que desde la tradición a nuestros días lo legitiman como arte, son las reglas del juego donde la omnipresente anécdota es el punto de partida hacia lo general y significante. Ilustraciones sin historias. Apariencias literarias para narraciones plásticas.”

Aún siendo siempre complicado hablar sobre la propia obra (“los Dioses no hablan de teología”, como dice Borges), Tito Inchaurralde es tan gráfico como inquietante en la definición de su pintura actual como lo es ella misma. Porque, a pesar de la indisimulable poética de su trabajo, el artista nos ofrece una pintura directa, casi sin arrepentimientos. Sus cuadros (de formato formidable y una figuración muy a contracorriente, alejada del hiperrealismo pixeliano o los surrealismos pop) encierran todo su saber y su misterio en ellos mismos. No necesitan, como muchas otras propuestas plásticas, tan contemporáneas como predecibles, de una explicación adjunta, de una literatura meramente metalingüística o de un contexto vano o un complicado making off que no debería importar a nadie.

En “Episodios de colores” podemos encontrar, entremezclado en la lógica de sueño de estos peculiares autorretratos familiares, la inmediatez premeditada de un Magritte, el tratamiento elemental del color de un fresco de Giotto y la geometría oculta de un Mondrian. Un exquisito juego compositivo nada inocente, como lo es una cita lapidaria. Puede que la historia no tenga un sentido determinado (como dice Fumaroli) pero “Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer” como dicen que dijo Churchill o John Wayne o, según el autor de la cita inicial, el gran Alberto Sordi en “I vitelloni”. Tito Inchaurralde lo hace: pinta.