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bouches de la verite
exposición
Bruno d'Abrigeon / Double jeu
del 16 de febrero al 31 de marzo de 2012
 
  Son incontables los ejemplos que la literatura y la cinematografía nos han brindado acerca del tema del “duelo”. Si bien es probable que las primeras imágenes que nos evoque nuestra memoria tengan la estética y la liturgia del western (al sol, en la alta sierra o en un mitificado y polvoriento corral), quizás “Los duelistas” de Joseph Konrad y Ridley Scott sean su más idóneo, épico y doble paradigma. En el mundo del arte siempre se ha querido crear y hacer creer grandes rivalidades entre primeros espadas. Más o menos impostadas, más o menos teatrales. En la mayoría de los casos, éstas no pasaban de ser envidiosas riñas comerciales, más que antagónicos posicionamientos existenciales (éticos y estéticos).

Seguramente resultan mucho más interesantes y sinceros los duelos que los creadores disputan contra ellos mismos. Escribió Fumaroli que es relativamente sencillo ver si una pintura de autorretrato es vulgar o notable. Sólo debemos fijarnos (y en este orden) si el artista mira al espectador o si se mira a sí mismo. Cada artista desenvaina su pincel, carga su soldador o enfoca el visor de su videocámara con la intención resuelta y fatal de enfrentarse, como un trágico Lucky Luke, a su propia sombra. Algunos, como el recientemente desaparecido Gerhard Richter (al mismo tiempo exquisito figurativo y abstracto feroz), han hecho de esta lucha un hilo conductor que da sentido global a todo su trabajo.

Bruno d’Abrigeon, artista francés vinculado al grupo 4,barbier de Nîmes, presenta, por primera vez en Barcelona y en La Xina, una serie de objetos escultóricos poseedores de dos cualidades que los hacen particularmente atractivos (a la vez que son perfectamente definitorias del su modus operandi creativo), el sentido del humor y la interactividad. Este conjunto de artefactos, que perfectamente podrían llevar el epígrafe genérico de “duelos”, reúne un abanico de propuestas que van desde la temible máquina detectora de mentiras al más lúbrico combate erótico, del fragor ensordecedor que es capaz de generar la escritura al nunca suficientemente hinchable ego de los artistas.

Y engarzando con una traviesa vuelta de tuerca este último concepto, el título de la exposición y todo lo dicho un par de párrafos más arriba, nos ofrece un segundo capítulo, en un tono más íntimo y grave:“double je”(doble yo). En definitiva, una muestra que nos reclama participar de forma tan activa como lúdica. “Double jeu” es una visita al otro lado del espejo, un paseo por el doble filo de la navaja del doble sentido, una moneda imposible que siempre tiene otra cara diferente y que dictará la suerte de quien de los dos elige el arma.