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exposición
“L’Adéu a La Xina i altres cristos”/ Toni Clos
del 26 de Octubre al 7 de Diciembre de 2013
 
 

Paul Auster hacía decir a uno de sus post apocalípticos personajes de El país de los últimos días más o menos esto: "Si uno lo mira bien, podríamos decir que nada se acaba realmente. El día, por ejemplo. El sol nunca llega a ponerse si uno se mueve en la dirección y la velocidad adecuadas". El título de esta nueva exposición, sin embargo, parece contradecir esa sentencia y evidencia un final de etapa y una despedida, la de Toni Clos.

Más de treinta artistas han formado parte de La Xina A.R.T. a lo largo de los dieciséis años que venimos funcionando como colectivo autogestionado. Cada uno se ha implicado como ha podido o querido, cada uno ha aportado su cubo de arena del desierto o ha bebido los licores de la vanguardia. Pero la gente y los tiempos van cambiando y por eso en La Xina ya hemos vivido muchos adioses. Tal como escribimos en el catálogo de nuestro X aniversario: "algunos han lucido la elegancia caballeresca de John Carradine en La diligencia y otros han respondido a la acepción más triste de la palabra espantá".

El adiós de Toni es especial. Se parece mucho más al final de un film de Fellini, en el que aparecen multitud de personajes de ahora y siempre formando una conga inacabable hacia la bacanal definitiva, a la que la música de Nino Rota parece conferirle la condición de eterna. Para esta fiesta (que, a buen seguro, no será la última en la que Toni participará con nosotros) ha querido hacer un una especie de antología de estos últimos cinco años. Además de su conocido trabajo en pintura sobre señales de tráfico, el artista de Sant Hilari ha preparado una gran serie de esculturas sobre madera, de formatos diversos, pero con un denominador común claro: la figura de Cristo crucificado.

23 cristos que, más que estar clavados, abrazan. Que aman y que se convierten animal y persona a la vez. Cristos negros, hombres y mujeres, sexuales y enmascarados que dan un abrazo abierto como demostración del amor a los demás. Unos símbolos que parecen decir: ¡amaos los unos a los otros o moriréis!

Pero dejemos que sea el mismo Toni quien nos diga las penúltimas palabras:

“Cada uno no somos uno, somos muchos, somos multitud. De personas, de personajes, de vidas. Cinco años en La Xina dan para mucho. Toda una vida de 2008 a 2013, de proyectos, de montajes, de exposiciones. De xino. Del todo es posible: pintar mil cuadros al mismo tiempo, esculpir plástico de la madera o follan cuatro veces al mismo tiempo.

Toda una vida es poco y cinco años es demasiado: para siempre es todavía poco tiempo. El día que empecé a pintar me cambió la vida y cada cuadro pintado, cada exposición, es una vida vivida de las 7 que nos tocan por vivir. Una de plena la he vivido a la Xina. La vida es eterna, dura cinco años.

Cinco años de pintar, de unir todos los puntos como dice el Estel Solé, sin rendirse y a pesar del desconcierto del próximo paso..., tenía que ser así. ¡Tenemos caminos de ida y de vuelta!”