exposición en curso

José Antonio Troya "Vistazos Interrumpidos"

del 26 de octubre al 19 de noviembre de 1999

 

Le atrajo la silueta de las ramas entrelazadas de dos árboles. Decidió ver de cerca la forma a contraluz sobre el cielo del atardecer. Salió del sendero.

Al acercarse oyó un chasquido cercano. Se quedó quieto y trató de localizar al animal mirando hacia donde provenía el sonido. Nada. No hubo más sonidos y la escasa luz no permitía ver en esa dirección. Se dirigió al camino, pero esta vez el sonido se produjo justo a su espalda. Giró rápidamente y localizó al animalillo. Tenía el pelaje claro y también parecía petrificado por verse descubierto. Estaba a unos tres metros. Aguardó un instante y dió un paso. El animal seguía parado. Un paso, otro más. Se detuvo de nuevo.

La forma imprecisa del animalillo se había convertido en una rama seca. La observó, y un poco aturdido dió media vuelta. Al rodear unos arbustos notó cómo sus pies se hacían más pesados. Irritado, reconoció el pisar resbaladizo y el sonido húmedo.

Ahora sus botas estaban cubiertas por el barro.